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Martes, 30 de Junio, 2020
Psicología y Golf
Psicología y Golf: Cuestión de actitud, no de edad
Consejos a cargo del psicólogo deportivo Óscar del Río

Una de las muchas ventajas de nuestro deporte es que se puede disfrutar y ser igual de competitivo con veinte, cuarenta o sesenta años, porque el golf no es una cuestión de edad, sino de actitud. Veamos algunas claves para seguir disfrutando y seguir siendo igual de competitivo independientemente de la edad.

Los buenos competidores son aquellos que saben sacar el máximo rendimiento a las armas y recursos con los que cuentan en cada momento. Por tanto, para ser competitivo lo primero que hay que hacer es conocerse, saber qué armas tenemos en nuestro arsenal para hacer frente a los retos de la competición.

Evidentemente, las habilidades y las cualidades con las que cuenta un jugador son diferentes dependiendo de los años de práctica, de la experiencia competitiva y, por supuesto, de la edad, pero la primera clave para mantenerse competitivo, independientemente de la edad que tengamos, es conocer nuestros recursos, nuestros puntos fuertes y también los débiles y saber hacer uso de ellos en el campo para maximizar el rendimiento y hacer los menos golpes posibles.

Este principio quizá nos lleve a realizar adaptaciones en nuestro material de juego, por ejemplo: varillas más flexibles, pero también ir adaptando el estilo de juego a las cualidades que tenemos en este momento para seguir haciendo los menos golpes posibles.

En el caso de los seniors, y a pesar de la evolución de las bolas y de los materiales, lo más normal es que paulatinamente vayamos perdiendo distancia con el driver o que necesitemos usar un palo más para hacer la misma distancia. No es raro, que cueste aceptar esta pérdida de distancia, pero lo que realmente limita nuestra capacidad competitiva no es la pérdida de distancia, sino la frustración por no pegarle igual de fuerte que años atrás.

El jugador competitivo y resolutivo, en vez de lamentarse por la distancia perdida, analiza qué puede hacer o qué recurso necesita potenciar para compensar la pérdida de distancia. Y cada jugador debe de encontrar sus respuestas: para unos será adaptar su estrategia, para otros intentar mejorar de 50 metros para abajo. Gana el que menos golpes hace, no el que más fuerte le pega.

Por otro lado, la confianza y la concentración también marcan la diferencia entre los buenos y malos competidores. La capacidad para mantenerse concentrado durante 40-50 segundos sin distracciones, no es algo que se vea limitado con la edad.

Para mantenerse concentrado durante periodos más largos, sí que puede verse afectado. Por ello, lo que debemos hacer es desconectar entre golpe y golpe para volver a concentrarnos un poco antes de nuestro turno de juego. Así nuestra concentración será óptima durante los 18 hoyos.

Por último, para mantener la confianza a un buen nivel, lo que debemos de vigilar son nuestros autodiálogos y nuestra rutina post-golpe. Si después de cada golpe se lamenta de que hace 20 metros menos con el driver o que antes jugaba un hierro 8 donde ahora tiene que jugar un 6, está limando poco a poco su confianza.

Por el contrario, si después de cada golpe, aunque no haya sido perfecto, es capaz de decirse mentalmente lo que ha hecho bien, estará alimentando su confianza, siendo consciente de sus cualidades y no sólo de sus limitaciones. Y cuando falle el golpe y no haya nada bueno que decirse, será cuando más necesite animarse y apoyarse en vez de criticarse o lamentarse por los errores.

Si lo consigue, su actitud competitiva será la misma de siempre y, lo más importante, podrá seguir disfrutando del reto del golf independientemente de su edad, de su hándicap y de su pegada, porque el golf es una cuestión de actitud.

Por Óscar del Río

Psicólogo Deportivo RFEG

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