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Jueves, 16 de Abril, 2020
RFEG
Luis Álvarez de Bohorques: Misión cumplida
Entrevista realizada en 2006, tras su jubilación, justo antes de acceder en exclusiva a la Secretaría General

. “El espíritu de mi labor ha sido esforzarme al máximo para que las cosas salieran bien”

. “Con quien más he disfrutado en un campo de golf ha sido con Severiano Ballesteros. Por su concepto mental, por su improvisación...”

Toda una vida dedicada por y para el golf, reproducimos por su interés la entrevista realizada a Luis Álvarez de Bohorques en 2006, tras acceder a su jubilación, momento en el que pasó a ocupar en exclusiva el puesto de Secretario General de la RFEG, una entrevista en la que desvelaba su pasión por este deporte, cuyo desarrollo y crecimiento contribuyó a cimentar.

ENTREVISTA

Han sido veinticinco años de dedicación y esfuerzo como Director Gerente de la Real Federación Española de Golf, pero muchos más –en realidad toda su vida– de continua contribución al engrandecimiento del golf en nuestro país. De hecho, muchas de las claves que explican la actual dimensión de nuestro deporte no se entenderían sin repasar su trayectoria, repleta de atentas actuaciones que siempre han tenido un objetivo: conseguir que el golf sea un poquito mejor cada día en España.

Cosas de la vida, Luis Álvarez de Bohorques, nacido en San Sebastián el 6 de noviembre de 1939, se ha jubilado como Director Gerente, puesto que ha ocupado desde finales de 1980, ejerciendo en exclusiva a partir de ahora la responsabilidad de Secretario General, desde donde asistirá y asesorará a todos los órganos de gobierno, control y representación de la RFEG.

¿Cuál es el sentimiento que pasa por la cabeza nada más dejar un puesto que se ha desempeñado durante 25 años?

Tengo una doble sensación. Por un lado, cierto alivio por los muchos años de trabajo; por otro, sobre todo, satisfacción por haber gozado de la confianza de los Presidentes que me encomendaron esta labor.

¿Misión cumplida?

No soy yo quien debe juzgarlo, sino los demás, pero si hay datos que reflejan que el golf se ha engrandecido en estos años. Cuando accedí al cargo en 1980 había unos 19.000 federados, que entonces nos parecían muchos, pero que se han convertido en una ridiculez si se compara con los 280.000 de la actualidad. La responsabilidad, es obvio, no es sólo mía, pero los Presidentes que he tenido siempre tuvieron claro que había que popularizar el golf, y me ofrecieron la posibilidad de desarrollar iniciativas para ello.

Su llegada a la Federación fue incluso anterior, en 1966, como Vocal de la Junta Directiva. ¿Qué Federación se encontró?

Pues un organismo muy precario, en un pequeño local en la calle Bailén, donde todos hacían de todo y donde la asignación de handicaps, por ejemplo, se realizaba a mano en unas tarjetas rellenadas con bolígrafo. Las de primera categoría, sin ir más lejos, eran responsabilidad mía, en aquel entonces 30 ó 40 fichas.

Tarea de titanes, vamos.

Sí, algo de eso había. Era necesario poner orden, llamar diariamente a los clubes para intentar actualizar el asunto de los handicaps, aunar criterios, pasar determinadas cosas a cambio de que respondieran a la siguiente, pero poco a poco las cosas se fueron encauzando como es debido.

Precisamente, en aquella época el golf pasa de ser un deporte de reducido seguimiento a concitar el interés de muchos.

Fundamental resultó, en aquellos primeros años, la aportación de Juan Antonio Andreu, cuya primera actuación fue proponer a España como organizadora de los Campeonatos del Mundo Masculino y Femenino y la Copa de la Hispanidad. Puerta de Hierro, Club de Campo y La Herrería se repartieron los campeonatos, que fueron todo un éxito, con gran repercusión. Yo, que me había encargado de parte de la organización, fui recompensado con una de las Vicepresidencias junto a Juan Castresana y José Manuel Sainz de Vicuña.

A partir de ahí, el primer verdadero boom del golf español.

Tuvimos la grandísima suerte de contar con una figura de la dimensión de Severiano Ballesteros, que ganó su primer British Open en 1979, lo que contribuyó de manera decisiva a ese primer boom. Luego, por fortuna, llegó Olazábal y, ahora, Sergio. Que hayan existido grandes figuras como referentes y que los europeos pudieran acceder a disputar la Ryder, ha cimentado el crecimiento del golf en nuestro país.

En aquella época, década de los ochenta, había que echarle mucha imaginación para promocionar este deporte.

¡¡A raudales!! Recuerdo a Severiano, por ejemplo, bien conocido en el mundillo del golf pero no así en otros ámbitos. Para aprovechar su indudable tirón, en 1982, con motivo de la celebración del Campeonato del Mundo de Fútbol, entre las acciones que realizó el Ayuntamiento de Madrid para adecentar la ciudad fue secar el estanque del Retiro, con objeto de limpiarlo.

¿Y...?

Dado que coincidía en el tiempo con el Open de Madrid de Golf, propusimos que Severiano y otros ganadores anteriores del Open acudieran al estanque para golpear la bola desde una a otra orilla. Había asimismo otras pruebas de habilidad, todas ellas adornadas con una valla publicitaria de Cepsa que, claro, lo agradeció muchísimo dado el éxito que tuvo aquello.

Con promociones ‘caseras’ incluidas.

Sí, claro, había hacer cualquier cosa para aprovechar la ocasión. No en vano, recuerdo que nuestro querido Paco González, que en Paz descanse, recorrió las calles de Madrid con un automóvil y unos altavoces anunciando el evento, resaltando cada poco tiempo, eso sí, que la entrada era gratuita, como si para entrar en el Parque del Retiro hubiera que pagar...

La repercusión, por fortuna, fue enorme.

Sobre todo porque otra de las promociones consistió en ofrecer un Clinic, en otra zona del Retiro, al que acudió la entonces ministra Soledad Becerril, un acto que acabó en la portada de ABC... para regocijo de Cepsa, que tenía, cómo no, su pancarta bien situada.

Y del Retiro, a la Castellana.

A la Castellana, sí, porque al año siguiente, esta vez en la célebre Avenida madrileña, otra vez Severiano protagonizó otro acto memorable. Seve, con su magnífico swing, tenía que situar la bola, desde fuera del estadio Santiago Bernabéu, en el círculo central del campo, eso antes de meter goles desde una portería a otra realizando todo tipo de efectos. Aquello congregó a 15 ó 20.000 personas...

Entre las que se encontraba el ‘viejo profesor’

Efectivamente, el entonces alcalde Enrique Tierno Galván acudió a presenciar tan curioso reto y dijo aquello tan famoso de que “no se preocupe, Severiano, que le voy a construir dos campos de golf”, a lo que Seve replicó, desconfiado de los políticos, “no me prometa dos, profesor, hágame uno”.

En todo este proceso de popularización, ¿ha sabido la Federación Española adaptarse a los cambios generados por el propio golf español?

Ha sido complicado, entre otras cosas porque el dinamismo de este deporte ha sido increíble en las últimas décadas. La Federación se ha intentado adecuar al mayor ritmo posible, muchas de las veces con éxito, otras no tanto. No obstante, hay algunas cuestiones que resaltar, algo que la gente ahora apenas le da valor, pero que hace unos años fue una auténtica revolución, como por ejemplo la instauración del handicap en tiempo real. Fuimos el primer país en adaptar un sistema que posteriormente fue copiado e implantado en el resto de Europa.

Revolución, también, en la concepción de los torneos profesionales de golf.

Antes los pagaba directamente el club donde se disputaba la prueba. Personalmente conseguí que en 1968 se creara el Open de Madrid, con un elemento diferenciador: era el primer torneo esponsorizado. Creo recordar que contaba con un millón de pesetas en premios, una cantidad muy significativa en aquella época.

Pero que hoy en día es una auténtica migaja.

La viabilidad de aquel sistema duró hasta 1975, cuando el volumen de los premios adquirió tal entidad que resultaba imprescindible el apoyo de grandes empresas, sobre todo Cepsa, que aguantó varios años antes de que, poco a poco, se asentasen los torneos profesionales en España, un hecho fundamental en el desarrollo de nuestro deporte.

¿Y qué queda de aquel jovencito que ganó dos Campeonatos de España Infantiles en la década de los cincuenta (1953 y 1954)?

Poco o nada, que ha pasado ya mucho tiempo. Lo que sí recuerdo es que jugar en los años 50 era completamente distinto a la actualidad. En Lasarte ó Zarauz, por ejemplo, donde gané esos Campeonatos, aquellos campos nunca se sembraban, ni siquiera se regaban, era todo hierba natural, mejor o peor cortada para hacer calles y greenes, estando aquello en unas condiciones en las que hoy en día habría que colocar bola, pero que entonces no se permitía.

Y hablando de juego, ¿qué golfista le ha impactado más en todos estos años?

Con quien más he disfrutado en un campo de golf ha sido con Severiano Ballesteros. Su concepto mental, su improvisación, su capacidad para diseñar golpes que para otros eran imposibles pero para él algo relativamente sencillo, era deslumbrante.

¿Y si nos circunscribimos al ámbito directivo?

El golf español, por fortuna, ha tenido dirigentes magníficos. En mi caso he disfrutado especialmente de dos, Luis Figueras-Dotti y Emma Villacieros, pero también hay que destacar sobremanera a Juan Antonio Andreu, un auténtico revolucionario en su tiempo. Tuvo el acierto, entre otras muchas cosas, de conseguir líneas de crédito oficiales para la construcción de campos de golf –muchos de ellos se hicieron o se proyectaron en la década de los setenta– así como llevar a cabo la organización de los Campeonatos del Mundo y la Copa del Mundo de 1973, cuando participaban, no como ahora, todos los grandes, Nicklaus, por ejemplo, entre ellos. También hay que destacar, por supuesto, a José Manuel Sainz de Vicuña, sobre todo por las mejoras realizadas en el ámbito profesional.

Es preciso hablar de la Presidenta Emma Villacieros, con quien ha compartido la mayor parte de su labor como Director Gerente de esta casa.

De ella destacaría su carácter y su gran tesón. Que ahora se haya abierto al público el Centro Nacional de Golf es una gran muestra de ambas cosas, al igual que ocurrió en su día con la celebración de la Ryder en España, un acontecimiento que asimismo no hubiese sido posible sin la presencia de Severiano Ballesteros, por la influencia y dimensión de su figura, por todo lo que había hecho con anterioridad por la PGA.

Indudable influencia al margen de otros avales muy importantes.

Sí, como la garantía de Jaime Ortiz-Patiño en la organización y preparación del campo de Valderrama. Jaime fue capaz de presentarlo inmaculado a las 8 y media de la mañana a pesar del diluvio universal que cayó la noche anterior a la jornada inaugural, resaltando también el citado carácter y tesón de Emma Villacieros, que incluso llegó a provocar la dimisión del Presidente de la PGA cuando se denegó la primera vez a España la celebración de la Ryder.

Quienes por fortuna también ha cambiado han sido las Administraciones Públicas

Desde luego. Antes, llamar a un Ayuntamiento para comentar siquiera la posibilidad de construir un campo de golf era un auténtico suplicio. Todo trabas, incluso más de uno colgaba directamente. Hoy, por el contrario, se amontonan en la mesa los proyectos, una vez convencidos de que el golf no sólo no resta votos, sino que los incrementa, sobre todo cuando se realizan proyectos públicos y populares.

¿Entiende a día de hoy la sociedad española lo que significa el golf para ella misma?

Afortunadamente sí. Ya son muy pocos los que niegan que este deporte genera y contribuye, suma y beneficia. Lo de la popularización es un hecho innegable; lo del elitismo, una patraña.

¿A qué retos se enfrenta en estos momentos la Federación Española y el golf en general?

Lo fundamental es mantenerse unidos. Hay que seguir insistiendo en la necesidad de construir campos públicos y asegurar el relevo generacional de jugadores para que sigan saliendo figuras. La Federación está trabajando bien en todos estos aspectos, pero hay que mantenerlo, no hay que bajar la guardia en ningún momento.

¿Queda algo en la recamara de lo que se pudo hacer y no se hizo?

Siempre se podrían haber hecho más cosas, es indudable, pero el espíritu de mi labor ha sido esforzarse al máximo para que las cosas salieran bien. Ahora, por ejemplo, pretendo responder a la confianza depositada en mí como Secretario General, jugar al golf un poco más de lo que lo he hecho en los últimos años, que ha sido realmente poco, y dar las gracias a todos cuantos me han apoyado, muy especialmente al personal de la Federación, a los que considero parte de mi familia.

Las gracias, a Usted.

Por Miguel Ángel Caderot

Obituario, video entrevista y galería de fotos más abajo, en los apartados de Noticias y Enlaces relacionados.

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